En general podría decir, como mucha gente en este país, que me gustan los deportes; practicar alguno que me permita la edad y ver aquellos que me parecen interesantes. Pues bien, como el título ya deja entrever la línea de esta opinión voy a hacer mención al deporte rey y no para destronarlo pero sí quizá para bajarlo del pedestal en el que los medios informativos lo han subido.

Cuando en televisión anuncia el presentador que pasan al tiempo de la información deportiva es más bien una media verdad. Sería mejor que dijeran "Y ahora, la información futbolística... y luego algo de otros deportes". Con la cantidad de competiciones que concurren en algunas jornadas es prácticamente escandaloso el tiempo que dedican al fútbol. Si se jugaran partidos todos los días, lo entendería. Lo que no entiendo es que empiecen a hablar de un Madrid-Barça dos semanas antes de que se celebre, ni que comenten el menú que tomaron el día anterior los jugadores de la selección. Las informaciones previas a un partido deberían limitarse a las alineaciones de los equipos. Lo demás, sobra. Si no están de acuerdo, reflexionen un momento conmigo acerca de las declaraciones de los futbolistas y los entrenadores, propiciadas eso sí por las recurrentes preguntas de relleno de los periodistas.

Pregunta: ¿Quién parte como favorito?
Respuesta: Los otros, claro.

Esta respuesta, es curioso, pero no falla. Hay tres motivos:
1) Juegan en su campo.
2) Llevan una buena racha.
3) Llevan una mala racha... y necesitan ganar.

P: ¿Cómo ves al rival?
R: Es un equipo difícil, tiene buenos jugadores y tendremos que luchar para sacar un buen resultado.

P: ¿Con qué mentalidad vais a afrontar el partido?
R: Vamos a salir a ganar, tenemos confianza.

P: ¿Cómo habéis encajado esta derrota?
R: Ha sido un lástima, hemos luchado hasta el final pero el fútbol es así. Hoy no quiso entrar el balón. Pero tenemos que seguir trabajando para estar ahí.

En fin, la lista de preguntas previsibles y respuestas diplomáticas podría extenderse eternamente pero es suficiente para darse cuenta de la insustancialidad de las mismas. Tan sólo un político podría superar este arte de hablar y no decir nada.

Y claro, después de ese monográfico de "futbolitis aguda" dejan un par de minutos para comentar lo acontecido en baloncesto, tenis, ciclismo, vela y otros. Es decir, unos segundos para cada uno.

¿No sería mejor repartir un poco el protagonismo? Creo el reinado del fútbol se está convirtiendo en una monarquía absoluta y como demócrata expreso mi queja desde este palco virtual que me ofrece mi página.